miércoles, 20 de agosto de 2014

Otro plato de judiones

Nuestro empeño por aprovechar el potencial del judión de La Granja como recurso para el desarrollo continúa. Hoy, la parte más visible de esa tarea es la media hectárea cultivada en la parcela detrás de la Casa del Pulimento: las guías de las plantas suben enredándose en sus varas, al tiempo que las flores germinadas van dando paso a prometedoras vainas.

Hemos construido una sociedad en la que triunfan los valores egoístas sobre  los cooperantes, los individuales sobre los comunes, los competitivos sobre los colaborativos. Como consecuencia, en el seno de una sociedad desarrollada y con posibilidad sobrada de generar recursos para satisfacer con creces las necesidades de todos, una parte muy significativa, que en el caso de los jóvenes llega al 50%, queda excluida del trabajo y, con ello, del acceso a ingresos propios, independencia, seguridad, proyectos de crecimiento, derechos económicos, en definitiva, dignidad. De lo que estamos hablando, o al menos de lo que en esta entrada nos interesa hablar, es  de la iniciativa conjunta de un grupo de ciudadanos y de una administración pública para posibilitar una alternativa de creación de riqueza y generación de trabajo.

Faltan algunos años aun para que veamos hasta que punto se cumplen las expectativas. No se trata de profetizar. Lo cierto es que el punto actual es decisivo para que podamos ver desarrollarse el potencial de la idea. La parcela a que nos referíamos arriba, es el banco de semilla previsto para proveer a aquellos cultivadores que quieran adherirse a la marca de garantía “Judión de la Granja”.  La marca, de la que es titular el Ayuntamiento del Real Sitio, nace con una imagen consolidada, ya que el judión de la Granja, con tal denominación, es reconocido y demandado tanto en los comercios como, sobre todo, en los restaurantes. Esta es una ventaja comparativa nada desdeñable. Solo podrán denominar y vender sus productos como judiones de la Granja aquellos cultivadores, comerciantes o restauradores que se adhieran a la marca y a los controles garantes del cumplimiento de sus  requisitos. 

El primer paso es tener una buena producción de judiones con calidad para ser certificados como judión de La Granja. El objeto del banco de semillas es poder suministrar auténticos judiones, cultivados en La Granja y con las características idóneas verificadas por el Consorcio Agropecuario Provincial, a los agricultores que quieran producirlos. Con una demanda estimada de 25.000 Kg. solo en la Provincia de Segovia, que ha de ser creciente también fuera de ella en la medida en que la su promoción aumente, la pretensión es que cultivar judión sea una alternativa rentable y posibilitadora de empleo.


Es difícil competir con productos importados, fundamentalmente del continente americano. Esas legumbres, que acaban comercializándose como judión de La Granja, además de fraude al consumidor, implican incidencias negativas ambientales y sociales. No tenemos garantías sobre el modo en que han sido producidas; de lo que sí tenemos seguridad es de que han recorrido algunos miles de kilómetros y de que, o los agricultores han sido infrapagados o los productos subvencionados, de modo que no es posible competir en precio. La marca de garantía supone una protección frente a ese “dumping” y, con ello, una oportunidad para quienes se decidan a intentar aprovecharla.